Desde mi Blog

Hablar con extraños (I)

Después de 2000 posts y varios malos entendidos, aprendí que algunos temas necesitan más de un post para que yo pueda expresar el mensaje con claridad. «Hablar con extraños», es uno de esos, así que los invito a leer los 3 que subiré al respecto.
Voy a usar una anécdota personal como mamá que me ocurrió en las vacaciones. Estábamos los 3 en la playa y mi esposo y mi hijo estuvieron jugando raqueta y cuando terminaron, se sentaron y dejaron las raquetas y la pelota a la vista. Repentinamente, se acerca un hombre, quizás de mi edad y se dirige a mi hijo y le dice «hijo, muero por jugar raqueta con esa pelota pequeña», ¿Quieres jugar conmigo?». El hombre (de quien elijo pensar que es correcto y bien intencionado y que se equivocó en la manera), hace la pregunta sin voltear a mirarnos ni preguntarnos si estaba bien. Mi hijo le dijo: «claro», y se paró como un resorte sin voltear a vernos, ni pedir autorización. Yo miro a mi esposo y le digo, que la acción de ese hombre no me parece estadísticamente frecuente, es decir, ¿cuántos hombres desconicidos vienen a buscar a un niño de 10 años para invitarlo a jugar sin tener en cuenta a los padres que lo acompañan?. Vamos a insistir en el principio que el cabellero es gentil y de buenas intenciones, a mi lo que me espantó fue la docilidad de mi hijo para aceptar la invitación de un extraño. A lo mejor lo hizo porque estábamos nostros allí y se sintió seguro. Quizás como la invitacion era para algo que a él le gusta, no vio nada de malo. Igual, el problema es que MI HIJO aceptó la invitación de un extraño.