Desde mi Blog

Las Despedidas

Ayer, por primera vez, me tocó ver a mi hijo de 10 años, llorar con mucho dolor por la partida hacia otro país, de un niño a quien considera de sus mejores amigos. Ya había vivido la experiencia, pero esta en particular, lo afectó. Un niño que llore de dolor, conmueve a cualquiera y muchas veces se incurre en el error de pedirle que se detenga. Lo correto es hacer silencio y decirle que llore todo lo que sienta que le hace falta. Es necesario quedarse con él y hacer algún tipo de contacto físico que le haga sentir que estamos allí. Los menores de 12 años, suelen aceptar y hasta demandar el abrazo. Para los que ya están en la adolescencia, debemos dar el espacio y esperar que ellos hagan el movimiento de buscar esa contención física.  Podemos colocar la mano en el hombro para que sienta nuestra presencia y esperar. Por favor, evite incitar al niño o involucrarlo en su rabia política, mantenga más bien su silencio. La descarga de llanto, no se prolongará por más de 10 o 20 min. Una vez que termine, solo dígale al niño/adolescente que está bien estar triste y que esa sensación tarde o temprano  se supera y que usted siempre estará  allí para él. Evite la horrible le tentación de decirle que no se ponga así, o que tiene o tendrá otros amigos. Permítale estar triste y llorar. Manténgase atento a los días sucesivos, si comienza a perder interés en sus actividades cotidianas, es importante animarlo a que realice sus rutinas y hasta presionar un poco, si es necesario, para que las retome. Si no lo logra, entonces busque ayuda profesional, si han transcurrido 3 o 4 semanas.

P.D. Luis, les deseamos a tí y a tu familia, todo el éxito y felicidad que se merecen.