Desde mi Blog

El Bullying

Una palabra que se ha incorporado a nuestro vocabulario habitual y que a veces nos avergüenza reconocer como desconocida. Recientemente el término Bullying se ha incorporado con total naturalidad en el vocabulario de nuestros hijos y por ende, en el de toda la familia. Este término anglosajón es traducido al español como ACOSO ESCOLAR y está asociado al maltrato dentro de la escuela, que es perpetrado por niños o adolescentes. A pesar de esta nueva forma de definirlo, el bullying ha existido siempre y quizás muchos de nosotros fuimos víctimas o victimarios de tal circunstancia.

Para poder hablar de Bullying o acoso, es necesario que exista la siguiente tríada de participantes: niño o niña acosador; niño o niña acosada y niños espectadores, quienes pueden burlarse abiertamente o simplemente observar y de ésta forma ser cómplices del acoso. A las situaciones típicas de amenazas verbales o de adjetivos descalificativos; a los golpes, al robo del dinero y a la exclusión; se ha agregado un tipo de acoso cibernético, que es realmente lo novedoso de ésta época. Nuestros hijos están expuestos a un tipo de escarnio público que desconoce fronteras y que los hace víctimas de un número inimaginable de espectadores. El niño acosado en las redes sociales, puede sentir un nivel de humillación que genere una lesión importante en su autoestima y que quizás requiera la atención de un especialista.

Dentro de la tríada del bullying, todos tienen un problema. No se puede considerar como digno de atención solo al acosador, quien no maneja adecuadamente los límites sociales, ni tiene conciencia del daño que puede ocasionar en otros niños, aparentemente más débiles que él. El acosado tiene problemas para confiar en él mismo y defenderse adecuadamente, también dentro de los límites de lo socialmente apropiado, así como para exigir que le sean respetados sus derechos. Los espectadores, tanto pasivos como activos, son una pieza fundamental dentro del problema, ya que si ellos no existieran, el acosador no recibiría ningún beneficio por sus hazañas y buscaría otros medios para hacerse notar.

Es importante que los padres logremos diferenciar lo que es el bullying de las peleas habituales que ocurren entre niños que no se ponen de acuerdo. Para hablar de acoso, es necesario, que además de la tríada mencionada, la situación sea repetitiva en el tiempo y que se lleve a acabo a escondidas de las figuras de autoridad o de cualquier adulto que pudiera impedirlo.

Si sospechas o conoces de un caso de bullying o acoso escolar en el entorno de tu hijo, es importante intervenir de manera asertiva y por los canales regulares de las instituciones educativas. Ignorar estos eventos, puede marcar significativamente la vida de un niño y no podemos ser simplemente indiferentes frente a la posibilidad de ayudar