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Termómetro Emocional

Un motivo frecuente de consulta de mis pacientes adultos, es su dificultad para manejar las emociones. En los últimos años me ha llamado la atención, cómo esta dificultad se presenta mayormente  en personas consideradas socialmente como exitosas, quienes pueden mostrar algún tipo de colapso emocional alrededor de los 40 años. Voy a explicarles lo que es el termómetro emocional, herramienta que conocí cuando me entrenaba en temas del neuro desarrollo, y que ha resultado muy útil en el trabajo terapéutico tanto en niños como en adultos.

Vamos a centrarnos en cinco emociones primarias, alrededor de las cuales se presentan la mayor cantidad de dificultades. Tal como se ve en la imagen; estamos hablando de Felicidad, Amor, Rabia, Dolor y Miedo, ubicadas en el lado izquierdo del cuadro de doble entrada. Verán los números del 1 al 5 del lado derecho del cuadro. Vamos a considerar el 1 como el nivel más bajo y el 5 como el nivel más alto de una emoción. Es importante recordar que no existen emociones buenas ni malas, ya que todas ellas tienen el fin de proteger nuestra psique. En todo caso, hay emociones placenteras y otras displacenteras.

Pongamos un ejemplo muy sencillo para mostrarles cómo funciona el termómetro emocional. Piense por un momento en una cucaracha, digamos que además es voladora. Escoja entre las 5 emociones que estamos usando, aquella que más asocie usted con la cucaracha. Coloque ahora un número a la intensidad de esa emoción. La mayoría de la gente, escoge tenerle miedo y casi de manera general en mis conferencias, me dicen que su nivel de intensidad, es 10. Analicemos en detalle lo que significa esto. Las cucarachas son feas, quizás durante la infancia nos asustaron mucho con ellas y sabemos que transmiten enfermedades. Pero si lo piensa bien, aunque vuele, es inofensiva cuando usted la tiene enfrente. Fíjese, que aun cuando la tabla de intensidad de la emoción propone el 5 como nivel máximo, son muchas personas que escogen un nivel superior; es decir, que no existe, frente a un insecto que no puede directamente lastimarlo cuando lo ve. Entonces, ¿no le parece que su termómetro está mal calibrado?. ¿Es posible que usted esté malgastando una emoción y hasta desperdiciando un susto?. Entonces ¿cuánto miedo le tiene a un tigre? O ¿a un terremoto? O ¿a un arma de fuego?. Si vamos por la vida sobre reaccionando emocionalmente a diferentes estímulos, no es de extrañar que 40, 50 o 60 años después, tengamos algún tipo de colapso. Hagamos una prueba con las emociones agradables. Piense en que yo le regalo una caja llena del chocolate de su preferencia, ¿qué siente? ¿A qué nivel lo siente? Si por casualidad usted ha contestado como la mayoría de los asistentes a mis conferencias, es decir, felicidad en 5, le pregunto ¿y entonces que siente si la caja contiene un millón de dólares?. Las emociones placenteras pueden ser también un problema cuando están mal calibradas, porque si las mezclamos con las expectativas que nos hacemos frente a diversas personas o situaciones, podemos pasar muy rápido a las emociones displacentreas, cuando tales expectativas no se cumplen.

Dentro de mi investigación he encontrado, que los profesionales que han alcanzado cierto estatus, que viajan, se instruyen y se desempeñan en medios laborales exigentes, tienen un termómetro emocional en 3, 4 y 5 frente a las emociones displacenteras y les cuesta mucho ubicar eventos en el 1 y en el 2. También he encontrado que quienes han vivido traumas de dolor o miedo en 5, agradecen cada momento valorado en 1 y en 2.

Anímate, haz tu termómetro emocional y complétalo durante una semana y te sorprenderá la información que puede revelarte sobre ti mismo.